El Gran Escenario Cósmico

El Gran Escenario Cósmico

¿por qué se dice que el mundo, el propio universo es un sueño, un juego ilusorio que tiene nuestra conciencia atrapada en este gran escenario cósmico de la vida? Es la tradición oriental y sus enseñanzas las que nos dicen que este mundo es un mundo ilusorio y que su realidad esta oculta en lo más profundo de nuestro Ser. Mientras la física cuántica contemporánea también plantea el fenómeno de lo objetivo y subjetivo del mundo que percibimos, existiendo múltiples estudios, investigaciones y artículos al respecto, por ejemplo: Física cuántica, ¿ilusión o realidad? – 1 julio 1989 de Alastair Rae, o el artículo de Bernard D'Espagnat sobre laTeoría cuántica y realidad: “La doctrina de que el mundo está formado por objetos cuya existencia es independiente de la conciencia humana se halla en conflicto con la mecánica cuántica y con hechos que se han establecido experimentalmente.” Así, existe un campo de investigación amplio en busca de esa realidad objetiva del mundo que percibimos. Otro ejemplo sobre esta investigación es el libro de Fritjof Capra: “el Tao de la Física”, donde realiza una aproximación de la física contemporánea con la tradición milenaria sobre el tema.


Nuestra reflexión al respecto surge de la práctica de la meditación, donde la intención es despertar a una realidad plenamente objetiva de nuestra conciencia. La conciencia objetiva o despierta es producto de una intensa observación de sí mismo que resuelve el conflicto entre nuestro subjetivismo y lo objetivo. 

Cuando nacemos en este mundo como criaturas inocentes cargamos en nuestros adentros toda una estructura ancestral, esta estructura está compuesta por una información acumulada desde el principio de los tiempos, desde nuestro génesis u orígenes. Podemos decir que tal información está registrada en nuestro ADN, sin por ello olvidar que es nuestra conciencia la que tiene que percatarse de tal cumulo de información. Siendo la conciencia la que asume nuestros registros psicofísicos y la que interviene ante el escenario de la vida.


Veamos el siguiente relato, lo que fue en origen sigue vigente en nuestro trasfondo, es decir sigue vigente y presente actualmente, por ello nuestro génesis se repite recurrentemente en cada nacimiento del ser humano, con el paso del tiempo fuimos creando sobre la estructura básica diferentes modalidades culturales, que han llegado hasta nuestro presente conformando diferentes tipos de sociedades, costumbres, hábitos y formas de vida (es recomendable tener en cuenta los cinco estados de conciencia de Jean Gebser: arcaico, mágico, mítico, mental e integral, citados y comentados en nuestro libro Conciencia Integral)) algunas culturas y sociedades siguen en su estado mágico, otros perpetúan el estado mítico, imperando actualmente el estado mental, este estado ultimo estado está llegando a sus límites, ya que en busca de esa realidad de nuestro gran escenario cósmico descubrimos las carencias del estado mental o sus propios límites cognitivos.

Ante el inmenso escenario cósmico que hemos alcanzado a reconocer, ahora nos rompemos los sesos por encontrar esa última realidad aún por descubrir. Todas nuestras capacidades cognitivas apelan por encontrar la Gran Realidad que sustenta la vida en el universo. Místicos, científicos, artistas, filósofos, etc. siguen inquiriendo en busca de esa verdad ultima, pero sigue existiendo confusión, sigue estando la incógnita sobre esta cuestión.

Hemos generado miles de creencias, teorías, perspectivas diferentes que se han convertido en un laberinto de especulaciones que aturden nuestro buen entendimiento. Salir de este enorme laberinto para alcanzar la iluminación es nuestra meta, ¿pero como hacerlo? Si nos ceñimos al propio conocimiento de sí mismo como proponían los antiguos filósofos griegos en su famosa máxima “conócete a ti mismos y conocerás al universo”, nos daremos cuenta que existen hoy en día también diferentes doctrinas y enseñanzas que apelan a tal conocimiento de sí mismos. Indicar cuál de estas diferentes doctrinas es la correcta para el estudio de sí mismos, resulta inviable, se suele recomendar seguir cualquiera de estas doctrinas con el fin de activar nuestra conciencia y con dicha conciencia despierta iniciar nuestro propio e íntimo recorrido hacia el descubrimiento de la última verdad.


Volviendo a la cuestión de que la vida, el mundo y el propio universo es un sueño, tendremos que saber interpretar estas palabras, ¿qué es el sueño de la vida? Podemos decir que el sueño es confusión, ilusión, ignorancia, etc. de este modo, sucede que debemos cuestionar hasta lo que es la conciencia iluminada, como también cuestionar nuestras creencias, dogmas o verdades asumidas, etc. se trata entonces de salir del laberinto, salir de la confusión, dejar atrás nuestra engreída sabiduría, para adquirir una nueva visión diferente. Tal visión nueva deberá cubrir la totalidad de nuestras estructuras desde sus orígenes hasta el presente, dejando claro que los límites de la mente racional, con sus conceptos, teorías y demás, son insuficientes, ya que antes y por encima de las palabras y conceptos existe una realidad previa y original, que sigue vigente, actualizada en el presente. Una de las grandes incógnitas de la física contemporánea es la relatividad del tiempo, existiendo múltiples incógnitas en diversos campos del saber, podemos decir que nacimos ignorantes, cuestión que siempre deberíamos tener presente, ya que la ignorancia formaría parte de nuestra realidad. La realidad previa y original ¿es ignorante? Esta pregunta es fundamental, para poder salir del laberinto.

Elaine Pagels (1943) escribió el libro “El Pablo Gnóstico” donde expone la teoría de que Pablo de Tarso era un gnóstico. En las palabras de Pablo de Tarso “hágase ignorante, para que llegue a ser sabio”. Estas palabras de Pablo de Tarso son equivalentes a la idea de Jean Gebser sobre la “aperspectiva”, esto significa que no hay una realidad fija, concreta, estable o final, sino que la realidad del gran escenario cósmico es un continuo movimiento sin fin, atemporal, ilimitado. Por lo que definir la iluminación es un desacierto, intentar atrapar en nuestra mente racional u ordinaria lo que es la realidad ultima es un despropósito. Sin embargo, cuando permitimos que nuestra conciencia se active en su plenitud podemos acceder a esa sabiduría que reconoce su ignorancia, a esa aperspectiva que está en continua apertura y que no se deja atrapar por el sueño ignorante del sabio que afirma poseer la verdad.


Ante el gran escenario cósmico hemos ido creando diferentes visiones desde los antiguos tiempos, en cada tiempo concebíamos la realidad de un modo diferente, así era diferente la visión de la vida antes del cristianismo, donde existían diferentes modelos de vivir, con sociedades diferentes con sus usos y costumbres, con sus diversas religiones, encontrando una diversidad multicolor de usos, costumbres, visiones, perspectivas diferentes, después del cristianismo también hemos ido modificando nuestra visión acentuándose la conciencia racional con sus diversas opiniones, siendo que en cada época la diversidad ha ido aumentando, pues actualmente también vivimos en una cultura globalizada. En tal diversidad hemos elaborado un cumulo de ideas y visiones diferentes sobre lo que es el ego, el alma, el espíritu, la personalidad, etc. siendo difícil conciliar un lenguaje común sobre lo que somos, finalmente apuntamos entre tanta diversidad de doctrinas a algo tan sencillo como aprender “el arte de saber vivir”, y ¿cuál es el modelo acertado del saber vivir, en este complejo mundo? he ahí la cuestión.

Un falso escenario

Afirmar que tal o cual doctrina o enseñanza es la verdadera, que tal o cual visión, creencia, teoría es la auténtica significa limitar el propio saber, que deberá compaginarse con el arte de saber vivir. Por ejemplo, el budismo tiene diferentes versiones, diferentes niveles, pero tiene una cualidad, que le ha permitido subsistir hasta la fecha e ir actualizándose en su medida, pues en el budismo se planteó desde sus inicios las “tres vueltas del dharma”, siendo cada una de esas vueltas una actualización de sus enseñanzas, de hecho, también en la actualidad se planteando la cuarta vuelta del dharma. En cierto modo el cristianismo también ha ido variando su doctrina desde sus inicios, sin embargo, aún mantiene sus dogmas inquebrantables incompatibles con la conciencia mental-racional o las evidencias científicas actuales (diferente es el cristianismo esotérico o gnóstico).

La cuestión del saber, de la iluminación, del arte de saber vivir, etc. va dirigida hacia una constante renovación que nuestra conciencia debe asimilar, nuestra conciencia puede y debe conjugar Ser y Saber de un modo continuado. Como suelo decir apelando a un ritual gnóstico solemos resolver la primera ecuación dejando insoluble la segunda ecuación y la tercera y la cuarta, etc. Por tanto, no debemos posicionarnos en una visión fija e inquebrantable, si no que continuamente debemos seguir en nuestro discernimiento, en nuestra indagación, tenemos que adaptar nuestra conciencia a ese continuo aprendizaje, siendo que, una vez alcanzada la iluminación sigue adelante sin fin tal aprendizaje. De este modo combinaremos sabiduría e ignorancia, sin caer en posiciones dogmáticas o fijas.


La falsedad o sueño al que eludimos frente al gran escenario cósmico se sitúa en nuestra propia confusión, tanto si creemos conocer a ciencia cierta la realidad, como cuando admitimos nuestra ignorancia, ambas cualidades la sabiduría y la ignorancia tendrán que ir de la mano, juntas hacia la infinitud que todo lo sustenta. Mientras no aceptemos estas cualidades tanto del saber cómo de la ignorancia, nuestra vida se enfrentará a los enigmas del universo como si de un agujero negro se tratara. Enigma tras enigma nuestra conciencia deberá abrirse a nuevas concepciones, a nuevas realidades, a nuevas formas de vida o de ver la vida.

Desmantelar nuestras propias concepciones sobre nosotros mismos, es un ejercicio indispensable, un requisito fundamental para que nuestra conciencia este siempre abierta ante un escenario cósmico en constante movimiento.


Finalizamos este articulo con la siguiente reflexión:

“La conciencia unifica el Ser y el Saber asumiendo su continua revalorización, en cada nueva revalorización hay rectificación de lo que ya conocemos, siendo el sueño de la conciencia el estancamiento, la detención de nuestra indagación. Quien deja de indagar, deja de descubrir nuevas realidades sumiéndose en su sueño. Nuestro Atman (yo soy) obra sin cesar en el arte de saber vivir, disolviendo y coagulando incesantemente en el océano de la vida libre en su movimiento”.

Atentamente:

Rafael Pavía.               17/05/2020.












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